Argentina
November 4, 2025
El especialista en protección de cultivos Jorge Barrionuevo recomienda arrancar la siembra con semillas analizadas y tratadas para asegurar un buen establecimiento del cultivo.
El inicio de la siembra de granos gruesos de la campaña 2025/2026 encuentra al productor argentino en un contexto climático favorable: perfiles recargados, buena humedad y expectativas de altos rendimientos. Sin embargo, esas mismas condiciones que prometen un excelente arranque también abren la puerta a nuevos desafíos sanitarios, especialmente vinculados a la sanidad de la semilla y a la presencia de patógenos que pueden comprometer el establecimiento del cultivo.
“Estamos viendo una campaña muy favorable desde lo climático, algo que siempre es un desafío de difícil control para el productor. Este año los perfiles están bien cargados y eso permite una implantación óptima. Pero al mismo tiempo, esa humedad crea un ambiente ideal para el desarrollo de enfermedades”, explicó Jorge Barrionuevo, líder de producto para tratamiento de semillas, fungicidas y portafolio biológico del Cono Sur de Bayer.
El riesgo oculto: semillas con carga de patógenos
El especialista advirtió que muchos lotes de soja que se van a sembrar provienen de semillas producidas durante la campaña pasada, un ciclo que también fue húmedo y, por ende, favorable para el desarrollo de enfermedades. “Las semillas que se pueden llegar a sembrar este año pueden venir con una carga de patógenos desde el origen. Por eso es clave protegerlas, no solo de las enfermedades que pueden venir en la semilla misma, sino también de las que están en el suelo”, detalló Barrionuevo.
Entre los principales patógenos que podrían aparecer esta campaña mencionó un complejo conocido como Damping off —que agrupa distintos hongos que afectan la germinación y emergencia— y enfermedades como Cercospora kikuchii, más conocida por su aparición al final del ciclo de la soja, pero que también puede sobrevivir en la semilla y actuar como fuente de inóculo.
Claves para un buen comienzo: análisis y tratamiento de calidad
El primer paso, según el especialista, es realizar un análisis de la semilla antes de la siembra. “Recomendamos hacer estudios que permitan conocer la calidad y sanidad del lote que se va a usar. Identificar los patógenos presentes es la base para elegir el tratamiento más adecuado”, subrayó.
Una vez detectados los riesgos, el tratamiento de la semilla pasa a ser un punto crítico. No solo se trata de elegir el producto correcto, sino también de aplicarlo de manera uniforme y en la dosis adecuada, sin dañar la semilla durante el proceso. “Un tratamiento bien hecho protege la semilla, mejora su vigor y asegura un stand de plantas fuerte y uniforme, lo que impacta directamente en el rendimiento final”, explicó.
Cómo medir los beneficios
Los resultados de un buen tratamiento de semillas pueden observarse desde los primeros días de la implantación. Barrionuevo destacó tres indicadores clave:
- Porcentaje de logro: la proporción de semillas sembradas que se transforman en plantas efectivas.
- Vigor: la energía y fortaleza de la plántula, tanto en la parte aérea como radicular.
- Uniformidad: la regularidad en la emergencia y el desarrollo inicial.
“Todo eso se traduce en una emergencia más rápida, plantas más fuertes y, finalmente, mayor productividad”, afirmó el referente de Bayer.

Tecnología al servicio del productor
Con el objetivo de acompañar este proceso, Bayer lanzó al mercado tres nuevas soluciones dentro del pack Acceleron, diseñadas para ofrecer una protección integral desde el inicio.
- Acceleron Basic: combina tres ingredientes activos fungicidas —entre ellos una carboxamida de última generación— junto con un inoculante. Está pensado para el tratamiento en “cabecera de lote”, es decir, el mismo día de la siembra.
- Acceleron Essential: presenta la misma base fungicida, pero incorpora un inoculante con protector integrado, lo que permite tratar la semilla y sembrarla hasta siete días después. “Esto le da al productor más flexibilidad operativa sin comprometer la eficacia”, destacó Barrionuevo.
- Sunato: un nuevo insecticida destinado al control de plagas de suelo y de las primeras etapas del cultivo, clave para proteger la implantación.
Con esta línea, el productor puede cubrir el espectro completo de amenazas iniciales: enfermedades, plagas y necesidades biológicas de la planta.
Según Barrionuevo, la adopción de tecnologías de tratamiento de semillas en la Argentina “es bastante importante”, aunque todavía hay margen para crecer. “No todos los productores aprovechan el potencial completo de estas soluciones. Hoy existen productos más completos que, además de proteger, promueven una implantación más rápida y vigorosa. Creemos que el uso de estas tecnologías puede marcar una gran diferencia en la campaña”, señaló.
Para quienes deseen analizar sus semillas o acceder a tratamientos profesionales, el especialista recordó que existen laboratorios especializados en todo el país y una amplia red de distribuidores y asesores técnicos de Bayer que ofrecen soporte y productos. “También pueden encontrar toda la información y recomendaciones en nuestra web. Hoy el asesoramiento está a un clic de distancia”, agregó.
En un año donde las condiciones parecen alinearse para una buena campaña, los especialistas insisten en no descuidar el punto de partida. “La sanidad de la semilla es el primer eslabón del éxito productivo. Si logramos un stand de plantas fuerte, vigoroso y uniforme, ya tenemos gran parte del camino recorrido hacia un cultivo rentable”, concluyó Barrionuevo.